
Tengo que ir a la Iglesia?
by: Kip McKean
“No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros-y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca.” Hebreos 10:25
Cuando “la iglesia” se inició en el día de Pentecostés, las Escrituras proclamaban que los primeros discípulos comprometidos estaban tan envueltos en su salvación que sus días eran como “fiestas de
amor” llenos de celebraciones de alabanza, comidas juntos y supliendo las necesidades de cada uno. Hechos 2:31 dice, “[los 3,000] fueron bautizados, y aquel día se unieron a la iglesia unas tres mil personas. Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración. Todos los creyentes estaban juntos y tenían todo en común; vendían sus propiedades y posesiones, y compartían bienes entre sí según la necesidad de cada uno. No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad, alabando a Dios.” De tal manera los discípulos de hoy en día están conmovidos por el Espíritu a “animarse unos a otros diariamente…para que ninguno de ustedes se endurezca por el engaño del pecado.” (Hebreos 3:12-13) Este amor infinito identifica al discípulo, ¡ambos del primer siglo y del siglo veintiuno! (Juan 13:34-35)
La Biblia nos enseña que cuando una persona se bautiza en Cristo sus pecados son perdonados (Hechos 2:38) y al mismo momento el Espíritu los bautiza en el cuerpo de Cristo, la iglesia universal. (1 Corintios 12:13) El ser devoto, “comprometido” a Cristo, significa estar comprometido con la iglesia, Su cuerpo. Considere esta analogía, si el brazo o pierna se amputa, es extremadamente doloroso para el cuerpo entero. Sin embargo, si la extremidad no se adjunta rápidamente al cuerpo, esa extremidad morirá. Como muchos podemos testificar, cuando un discípulo falta a la iglesia, “el cuerpo de Cristo” sufre. Si el cristiano que está luchando con fe no se “adjunta” pronto con la iglesia, se muere… se cae de la fe.
Dios lo hace claro, el contacto diario con los cristianos es un mandamiento explícito en Hebreos 3:12-13. “Así que, comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace.” (Santiago 4:17) Actualmente en la “cristiandad” hay muchos que además de no tener contacto diario con amistades profundas de discipulado, tienen el “habito” de no congregarse en reuniones formales del cuerpo. ¡Este pecado de omisión de faltar a la iglesia es alarmante! Para algunos es un asunto del corazón de tener prioridades equivocadas, otros están engañados al pensar que el llamado de asistir a “cada” servicio de alabanza es legalismo. Muy a menudo los líderes de congregaciones, en donde solo la mitad de la membresía llega para los servicios de entre semana, han confundido “amor y paciencia” con la tolerancia de pecado. (Apocalipsis 2:20-23) Desde estos púlpitos, hay una cobardía que se expresa en silencio cuando se trata el tema de “asistir a la iglesia” por el miedo de perder miembros y su contribución si retan como hizo Jesús con el joven rico (Marcos 10:17-29). Las palabras de Jeremías, “Algo espantoso y terrible ha ocurrido en este país. Los profetas profieren mentiras, los sacerdotes gobiernan a su antojo, ¡y mi pueblo tan campante!” Tristemente, en algunas iglesias donde la asistencia a los servicios muestra tibieza, el ministro simplemente no tiene la capacidad y el conocimiento para poder motivar los corazones por medio de la Palabra.
El libro de Hebreos se escribió a principios de los años 60 AD acerca de los discípulos que han estado en el Reino por 10, 20 y hasta 30 años. El Espíritu reta a los hermanos a que una vez más “fijen sus ojos en Jesús,” que ya no “se alejen de El,” y que dejen de “descuidar una salvación tan grande.” (Hebreos 2:1-3) En Hebreos 10:25, se habla de uno de los síntomas de alejarse de Jesús cuando dice, “No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos”.
Considera el contexto de Hebreos 10:25. El capítulo entero de Hebreos 10 es el Espíritu Santo rogándonos con mucha pasión que regresemos a Dios. El Espíritu dice, “Somos santificados mediante el sacrificio del cuerpo de Jesucristo... mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo...[por esto] No dejemos de congregarnos...Si después de recibir el conocimiento de la verdad pecamos obstinadamente, ya no hay sacrificio...Sólo queda una terrible expectativa de juicio ...[si no hay cambio, hemos] pisoteado al Hijo de Dios... profanado la sangre del pacto por la cual había sido santificado, y que ha insultado al Espíritu de la gracia. Recuerden aquellos días pasados cuando ustedes, después de haber sido iluminados...se vieron expuestos públicamente al insulto y a la persecución; otras veces se solidarizaron con [tus compatriotas en Cristo - los discípulos]... y cuando a ustedes les confiscaron sus bienes, lo aceptaron con alegría, conscientes de que tenían un patrimonio mejor y más permanente.” (Hebreos 10)
En Hebreos, el faltar a la iglesia perpetuamente es alejarse de Dios y en eso hemos “insultado el Espíritu de la gracia.” (Hebreos 10:29) Es por medio de Su sangre que la iglesia universal, el Reino, existe. Uno no debe seguir engañado pensando que el llamado a asistir a los domingos, reuniones de familia o inclusive charlas bíblicas es legalismo; se trata de nuestra respuesta a la gracia de Dios. El legalismo no es el hecho, sino la actitud que tiene nuestro corazón durante el hecho. Ya no se puede poner el trabajo, o el cansancio del trabajo, los hijos o la escuela como pretexto para no asistir los servicios de adoración, porque “antes” entregábamos nuestras posesiones en búsqueda de “algo mejor.” Nuestras vidas no pueden estar consumidas por conseguir mundanamente “algo mejor” como el hacer más dinero. Jesús dice, “las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan, de modo que ésta no llega a dar fruto.”
Por toda la Biblia, la gente de Dios ha sido llamada “familia” (Efesios 2:19). En una familia física, Dios espera obediencia de una mujer hacia su esposo y de los hijos hacia sus padres. (Efesios 5:24; 6:1) Interesantemente, en ningún lugar de la Biblia se ofrece una hora precisa para que la familia coma su cena. No conozco ninguna familia en que todos llegan espontáneamente a la misma hora para cenar. Últimamente, el padre ejerce su liderazgo y pone la hora para cenar, el “congregarse” en familia. (¡Si es sabio, pedirá consejo de su esposa y sus hijos!) Así debe de ser en una congregación. Cuando los lideres llaman a que la “iglesia” sea a las 10 de la mañana el Domingo o 7:30pm el Miércoles o un Charla Bíblica entre semana, el rebaño está llamado por Dios a obedecerlos. “Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos, pues cuidan de ustedes como quienes tienen que rendir cuentas.” (Hebreos 13:17) Eso no es, ni los líderes deben hacerlo, una llamada forzosa a obedecer, sino una voz de amor de un pastor que protege, persuade y fortalece los corazones del rebaño.
Josh Smith (centro) fue bautizado el pasado domingo! Con él están TJ Flanagan y Dan Cole quienes estudiaron la Biblia con él.Esto nos lleva a la pregunta, “¿Existe alguna razón para no asistir a la iglesia o la Charla Bíblica, tales como el estar enfermo, deprimido, de vacaciones, eventos familiares o eventos deportivos?” Sí, pero así como en una familia, si es posible, ha de haber una comunicación con los líderes porque son ellos quienes tienen que rendir cuentas por tu alma. Por respeto y amor, la ausencia no se debe decidir independientemente. ¡La familia trabaja junta! Sin embargo, si sigues sintiéndote diferente que el liderazgo, al hablar con ellos y escuchar su consejo, los libras del ser contables a Dios por tu decisión. (Ezequiel 3:16-21)
Recuerda, el final tú eres responsable ante Dios por tu decisión de no asistir. Hay que decirlo, si tu decisión de no asistir tiene mérito, entonces los líderes tienen una “opinión diferente”, lo cual está bien con Dios (Romanos 14:2-3), o ellos tendrán que contestarle a Dios por su dureza o insensibilidad. No olvides esto, cuando los líderes pecan, (y lo harán) no te amargues, esto puede causar que pierdas la gracia de Dios. (Hebreos 12:15) Sin embargo, el asistir a los servicios y animarse unos a otros diariamente no son opiniones, sino mandatos de Dios. Jesús predicó, “Busca primeramente su Reino y su justicia…” Cristo y su Reino, la iglesia, son la “primera prioridad” para el discípulo de Jesús.
Carlos Gonzalez (centro) fue restaurado el pasado domingo! Junto a él están Joseph y Jonathan GreenOtra pregunta surge para los fieles, “¿Qué hago si un discípulo falta a una ‘reunión del cuerpo’ por alguna razón desconocida?” Pues, así como en la familia cuando un miembro no llega a cenar, no juzgues tan rápido, ¡busca la verdad! Pero se urgente en el seguimiento con él o ella, como harías tú con un familiar. Muchos pasajes nos enseñan que somos guardianes de nuestros hermanos, pero en Ezequiel 3 va más allá. Si después de hablar con tu hermano, resulta que ha pecado al faltar al servicio de adoración, con amor hay que confrontar el pecado. Aún cuando se confronta con amor, algunos individuos rebeldes reclamarán defensivamente, “No es asusto tuyo el porque no vine al servicio. ¡Me estás juzgando!” Al asombro de muchos, la Biblia nos enseña que debemos de juzgarnos unos a otros, aunque no con hipocresía. “¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano.” (Mateo 7:5) En cuanto a “juzgar” Pablo nos escribe, “¿Acaso me toca a mi juzgar a los de afuera? ¿No son ustedes los que deben juzgar a los de adentro? Dios juzgará a los de afuera.” (1 Corintios 5:12-13) Pablo tenía la convicción de que las vidas de los cristianos sí eran “asusto suyo”. ¿Y nosotros?
Buenas noticias desde el Ministerio Latino! Fermin Soriano (centro) fue bautizado el pasado domingo! Junto a él están Carlos Diaz y Leo Balderas quienes estudiaron la Biblia con él.Personalmente, a mi me encanta ira los servicios de alabanza. Celebrando la gracia de Dios, escuchar que se predica la Palabra, interactuar profundamente en conversaciones y luego un almuerzo increíble con discípulos y amigos. El día 29 de Enero no fue ninguna excepción. En la iglesia de Pórtland un poco más de 500 personas se juntaron para escuchar predicar a Steve Johnson en el servicio en ingles y a Victor González, Sr. en el servicio en español. Tres hombres se bautizaron, Carlos González se restauró, y Rachel Bond se añadió a la congregación como nuevo miembro de la iglesia de Pórtland. La “Iglesia” ha sido lo mejor de mi semana desde que me bauticé a los 17 años de edad, hace casi 34 años. Si el ir a la iglesia es una carga para ti, ¡arrepiéntete! Si el ir a la iglesia es aburrido, el liderazgo tiene que arrepentirse. Si no lo hacen, busca con todo corazón una congregación “comprometida” de discípulos. Busca sin pausa a la gente de Dios disfrutando la vida y amándose unos a otros más que a la vida en si, mientras se mantienen firmes en las doctrinas Bíblicas de la salvación. ¡Y que la gloria sea de Dios en su Iglesia!
Kip McKean

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