Saturday, July 15, 2006

Discípulos “Entregados”
by: Kip McKean


“¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se destruye a sí mismo?” Lucas 9:25 (NVI)


“¡Una locura! Así describió el mes de octubre uno de los líderes de charla bíblica al hablar a los ya 312 discípulos de la Iglesia de Portland. Sin embargo, en medio de toda la controversia, Dios y Su misericordia bendijo a nuestra congregación el mes pasado con diez “discípulos bautizados”: ¡Guillermo Gonzalez, Roberto y Clara Almanza, Blanca Soliz, Luis-Alberto Arvizu, Michaele Johnson, Megan Snelson, Guadalupe Guerrero, “Junior” Salmoron y Mariah Calestini! También, cinco parejas dinámicas se han mudado a nuestra congregación: Ted y Kathy Green (Florida), Scott y Stephanie Terrell (Idaho), Chris y Kristen Green (Florida), Mike y Flo Mathis (California), y el padre y fundador de la Iglesia de Caracas, en Venezuela, Robert Galofre y su esposa Yanet (Florida). Ha sido igualmente emocionante la restauración de Kelly Byrd, Liza Nebeker y David Grimmett. ¡De verdad que nuestro Padre y Sus ángeles se regocijan! Sólo el domingo pasado, varias personas viajaron a Portland desde California, Illinois, Wyoming y Nevada ¡sólo para “ver y escuchar” (Mateo 11:2-6) el servicio de alabanza! Después del servicio, el hermano de Illinois, quien vino con su familia de cuatro personas, exclamó: “¡Ha sido tan refrescante ver al Espíritu tan activo y presente entre los discípulos. Para mi familia y para mi fue claro que esto sólo puede suceder en una congregación de discípulos “entregados!”
A veces, Jesús fue controversial en las palabras que usó en sus enseñanzas cuando hablaba de ser un discípulo radical y entregado. En En Lucas 14:26, Jesús proclama: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo.”No tenía que usar la palabra “aborrecer”;sin embargo, nuestro Salvador puro y perfecto, no diluyó el tono de sus enseñanzas para hacerlas “PC”, “políticamente correctas.” De hecho, Jesús pidió a los lujuriosos “sacarse los ojos”(Mateo 5:27-29), a los que no practican lo que predican “sepulcros blanqueados” (Mateo 23:27-28) y al menos en una oportunidad le dijo a Pedro, uno de sus mejores amigos, “¡Aléjate de mí, Satanás! ¡Quieres hacerme tropezar; no piensas en las cosas de Dios sino en las de los hombres!” (Mateo 16:23)
Juan registra en su evangelio lo siguiente:“Jesús se enteró de que los fariseos sabían que él estaba haciendo y bautizando más discípulos que Juan (aunque en realidad no era Jesús quien bautizaba sino sus discípulos).” (Juan 4:1-2) Como uno de sus apóstoles, Juan entendió completamente que el ministerio de Jesús sólo bautizaba discípulos. Esto lleva a la pregunta: Para estar listo y ser bautizado, ¿qué se requiere para ser un discípulo de corazón?” En Lucas 14:33, Jesús enseñó claramente:“De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo.”La historia del hombre rico en Marcos 10 enfatiza, una vez más, el concepto de renunciar “a todo” La Biblia dice: “Jesús lo miró con amor y añadió:” - Una sola cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme.” Al oír esto, el hombre se desanimó y se fue triste porque tenía muchas riquezas. miró alrededor y les comentó a sus discípulos: -¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!” Más adelante, en esa misma escritura, Pedro exclama:“…nosotros, que lo hemos dejado todo y te hemos seguido…”Pedro entendió el llamado de Jesús a cada uno de sus seguidores de renunciar a “a todo” para estar “entregados.”
Es triste decirlo pero hubo un momento en el ministerio de Jesús cuando algunos de sus discípulos “le dieron la espalda. ” Al escucharlo, muchos de sus discípulos exclamaron: - Esta enseñanza es muy difícil; ¿quién puede aceptarla? Jesús, muy consciente de que sus discípulos murmuraban por lo que había dicho, les reprochó: -¿Esto les causa tropiezo? Desde entonces muchos de sus discípulos le volvieron la espalda y ya no andaban con él.” Entonces Jesús se volvió a los Doce y les preguntó si también querían irse.“-Señor --contestó Simón Pedro--, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eternal.” (Juan 6:60-68). Tanto entonces como ahora, las murmuraciones y la amargura entre los discípulos indican un corazón que no está “entregado.” Estos pecados hacen que el corazón de las personas se aparte de Dios (Hebreos 2:1-2) y del compromiso de entrega “Jesús es mi Señor” confesado en el momento del bautismo. (Romanos 10:9-13; Hechos 22:16). Finalmente, si no hay arrepentimiento, perderán su salvación (Hebreos 12:15).
En 2 Crónicas 16:9, “El Señor recorre con su mirada toda la tierra, y está listo para ayudar a quienes le son fieles.” Ser “fiel” es estar “entregado”. Recientemente, en la Internet, leí una historia de la nación musulmana de Indonesia donde fueron decapitadas tres chicas adolescentes “de inclinación cristiana”. Este evento me hizo recordar el estudio del libro del Apocalipsis que hicimos el mes pasado. En el Apocalipsis, Jesús “corrigió, reprendió y animó” una y otra vez a la iglesia a que permaneciera “fiel” y no comprometiera sus convicciones para complacer a la bestia (el emperador romano), a los falsos profetas y a un mundo que ama el pecado. En el Apocalipsis, ser “fiel”, estar comprometido, se define como “¡Adora sólo a Dios! El testimonio de Jesús es el espíritu que inspira la profecía.” (Apocalipsis 1:2, 9; 2:13; 6:9; Apocalipsis 12:11, 17; 19:10). De hecho, en Apocalipsis 2:10, Jesús dice: “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” En el primer siglo, ser bautizado significaba que podían matarte al día siguiente. Aún recuerdo “contando el costo” con un estudiante chino de China continental. (¡Era un fantático de las películas de Clint Eastwood!) Al final de la sesión le pregunté: “Si regresas a casa, a la China comunista, y las autoridades te ponen una pistola en la frente y te exigen que renuncies a Cristo o mueres, ¿qué dirías?” El estudiante respondió sin dudar: “¡Adelante! ¡Alégrame el día!”
En la parábola de la perla de mucho valor, el mercadero consiguió una perla preciosa (el reino) y “fue y vendió todo lo que tenía y la compró.” (Mateo 13:44-46). Nuestra salvación no tiene precio y no puede comprarse, pero Jesús nos pide que renunciemos “a todo“ en respuesta a este “regalo.” En Lucas 9:15, Jesús razona con nosotros: “¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se destruye a sí mismo?” Jesús nos ruega que no nos “entreguemos” al mundo sino que ¡nos “entreguemos” a Él! Iglesia de Portland, ¡mantengámonos como discípulos humildes y completamente “entregados”, dispuestos a ir a cualquier parte, hacer cualquier cosa y renunciar a “todo” por Jesús, Su iglesia y Su misión!


¡A Él sea toda la Gloria!Kip McKean

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